SEGUNDA RAZÓN: LA ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA
Es para mí de mucha alegría y muy importante la información a compartir. No solo por el hecho de contestar a la pregunta y dejar a la vista una razón más ¿Por qué soy miembro de la iglesia de Cristo? También con el deseo de que muchas personas a la hora de leer este documento puedan acercarse más a la verdad como lo hemos hecho todos los miembros de la iglesia de Cristo.
La palabra de Dios es clara, existe total unidad en ella, y todos podemos
llegar a la conclusión de que no vamos a encontrar contradicción alguna. Por lo
tanto, será nuestra fuente para poder reconocer cuál es la organización de la
iglesia.
Es bueno conocer la verdadera organización de la iglesia por varias razones: estar de acuerdo con la palabra de Dios y reconocer que se tiene apego a ella, saber que existen muchos grupos religiosos que no tienen apego en cuanto a la organización de la iglesia.
Entender que la organización
de la iglesia es doctrina fundamental y debemos tener total unidad, comprender
que la diversidad de pensamiento doctrinal es condenada por Dios y desechar
todo aquello que no venga de la palabra de Dios (1 Corintios 1:10-15).
La palabra de Dios debemos obedecerla siendo parte de la iglesia verdadera.
La organización de la iglesia tiene una cabeza
Cuando leemos la Biblia y somos sinceros de corazón vamos a tomar una buena decisión en reconocer la voluntad de Dios y someternos a ella en todo sentido.
La Biblia nos dice que Jesús es la cabeza de la iglesia “y
sometió todas las cosas bajo sus pies, lo dio por cabeza sobre todas las cosas
a la iglesia” (Efesios 1:22). La carta a los Efesios nos enseña una
información muy importante y valiosa, pues nos muestra grandes detalles sobre
la iglesia y la autoridad que Cristo tiene sobre ella.
Los hermanos en Efeso no solo entendieron lo importante que es la iglesia, las bendiciones espirituales y la unidad que debían tener en el Señor, sino en crecer “en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir Cristo” (Efesios 4:15).
Por otro lado, el apóstol Pablo
cuando escribe a los hermanos en Colosas les muestra la superioridad de Cristo,
por diversas razones en cuanto a creencias y filosofías adversas a la sana
doctrina. Les muestra quién es y lo que ha hecho Jesús. Un detalle muy claro “Él
es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Colosenses 1:18).
Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, él habló con sus
discípulos y les dio información muy valiosa para ellos, y para nosotros hoy.
Jesús nos deja claro que él tiene autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo
28:18). Es la autoridad máxima para dirigir el cuerpo que es la iglesia,
siendo esto mencionado en diferentes textos de la Biblia. No tenemos porqué
dudar en someternos a su voluntad y seguirle a él como ordena en su palabra (Colosenses
2:19).
Si nosotros razonamos de manera adecuada y somos humildes de corazón, tendremos claro que no podemos hacer nada que Cristo no nos haya dicho en su palabra. La autoridad de Cristo debe ser respetada, así que debemos prestar atención a las limitaciones.
En la organización de la iglesia, Cristo
es la cabeza y la iglesia es el cuerpo que opera, se organiza, adora y obedece
a su palabra. Todo lo que nosotros digamos y hagamos debe hacerse conforme a su
ley y autoridad.
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra, o de hecho,
hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por él.” (Colosenses
3:17).
Cristo como cabeza nunca será suplantado o sustituido; no existen varias cabezas, y nadie puede decir que existen “vicarios, papas, padres, profetas modernos u otros que pretendan legislar y usurpar el lugar de Cristo”.
Él fue quien compró la iglesia con su propia sangre y toda persona que
tenga una gran labor en la obra del Señor debe reconocerlo y no buscar
sustituir lo que él hizo (Hechos 20:28).
La organización de la iglesia tiene una estructura
En los textos que hemos compartido, podemos leer con claridad que la iglesia es el cuerpo. Cuando hablamos de un solo cuerpo, nos referimos a las personas que han sido llamado por medio del evangelio y trabajan de acuerdo con una organización estructurada.
Basándonos en un orden
bíblico todos cumplimos una función muy importante. La estructura es algo que
ha sido mostrado en la Biblia, aunque muchos de los roles que presenta la
Biblia han caducado por diversas razones que estaremos comentando, han sido necesarios
en su debido tiempo.
Los apóstoles fueron hombres escogidos por Jesús y enviados para esparcir el evangelio a todas las naciones sin estar limitados a una congregación local. En el caso de ellos, encontramos a doce, estos hombres debían tener algunas características para ser apóstoles.
Luego recordamos que cuando Judas traicionó a Jesús y se ahorcó, Pedro habló acerca de este caso y muestra como alguien debía tomar su lugar, oficio que despreció y otro tomó su lugar, pero debía cumplir ciertos requisitos (Hechos 1:16-26).
Después
vemos que aparece el apóstol Pablo, el último en ser escogido. Los apóstoles
han sido muy importantes a lo largo de la historia y para la iglesia, (Hechos
1:13; 1:26; Romanos 11:13). Después de ellos nadie puede decir que es
un apóstol, porque nadie cumple estos requisitos el día de hoy.
Ellos enseñaron en el siglo primero siendo inspirados por el Espíritu Santo y todos perseveraban en lo que ellos hablaban (Hechos 2:42).
Cuando la palabra de Dios era obedecida en cierto lugar ellos eran informados,
llegaban al lugar, oraban, imponían sus manos y eran dotados de forma
milagrosa, de acuerdo con la voluntad del Espíritu Santo para poder ser
confirmados y tener la revelación de la palabra (Hechos 8:14-15; 1 Corintios
12:11). No estaban limitados a una congregación local porque el trabajo que
ellos realizaban era más amplio.
Muchos de los que recibían esta revelación eran los profetas quienes hablaban y daban a conocer el mensaje de Dios (Efesios 3:5; 1 Corintios 14:28). Es importante dejar claro que la función de los apóstoles y los profetas ha sido de mucho beneficio, sin embargo los dones milagrosos caducaron.
Los dones eran transmitidos por el Espíritu Santo cuando los
apóstoles oraban e imponían sus manos en las personas (1 Corintios 12:11;
Hechos 8:18-19). Si ya no hay apóstoles que cumplan los requisitos que se
comparten en (Hechos 1:21-22), no hay quien imponga las manos. Si el
último en ser apóstol es Juan, después de él ya no hay revelaciones modernas.
La Biblia afirma que los dones caducaron; Pablo enfatiza el amor por todas las cosas y su permanencia, pero si había dones de profecía, de lenguas y de ciencia también caducarán (1 Corintios 13:8-10). Los dones llegaron a su fin cuando vino lo perfecto, que es la revelación de la palabra de Dios completa.
Podemos dejar en claro que Cristo sigue siendo la cabeza, y
que estos hermanos (apóstoles y profetas) quienes trabajaron en el siglo
primero hicieron su labor, que es de gran beneficio ¡Tenemos la Biblia
completa! Pero… ¿Qué hay en cuanto a la organización de la iglesia el día de
hoy?
Los ancianos, obispos y pastores son tres términos que aparecen en la Biblia y se usan de forma intercambiable para referirse a las mismas personas (Hechos 20:17-28).
Además, cada una de
las palabras nos da un enfoque importante en la función de estas personas en la
iglesia; la experiencia, la edad, la supervisión y el cuidado que deben
realizar en la iglesia (1 Pedro 5:1-3; Hebreos 13:17).
La Biblia nos deja una lista de características, cualidades
o requisitos que debe tener todo hermano que anhela el obispado, ser parte de
este oficio y trabajar como anciano con un grupo de ancianos en una
congregación local, donde todos los ancianos deben tener. Veamos el siguiente
texto:
“Irreprensibles, marido de una sola mujer, hijos
creyentes no acusados de disolución ni rebeldía, no soberbio, no iracundo, no
dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas,
hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, prudente, dueño de sí
mismo, retenedor de la palabra tal como ha sido enseñada” (Tito 1:5-9).
Existe otro texto que nos muestras las cualidades que deben
tener, qué es el siguiente:
“irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio,
prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar, no dado a la
bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso. Que
gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad (pues si
un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿Cómo podrá cuidar de la
iglesia de Dios?); no un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en
la condenación en que cayó el diablo. Debe gozar también de una buena reputación
entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en el lazo
del diablo.” (1 Timoteo 3:2-7).
La Biblia es muy clara y precisa, nosotros solo debemos reconocer los mandatos de Dios y obedecerlos. Estas características no están de adorno, sino que el Espíritu Santo inspiró a hombres para que esto sea dado a conocer.
Todos los ancianos deben tener cada una de estas características tanto
en el siglo primero de la iglesia como en el presente, y no porque uno lo diga,
sino porque Dios lo dice.
Los ancianos tienen sus limitaciones aunque tienen una gran labor y la iglesia debe sujetarse a ellos. La palabra de Dios es la limitación que ellos tienen, Cristo siempre será la cabeza de la iglesia y nadie quita este lugar. Por otro lado, cuando hablamos de doctrina, cada uno de los ancianos deben ser “retenedor de la palabra tal como ha sido enseñada” Tito 1:9.
Están limitados a ella y no pueden ir más allá de lo que está
escrito. En asuntos de opinión pueden decidir conforme a su juicio y gusto de
acuerdo con lo que más convenga sin violar ningún mandamiento de la palabra de
Dios. También la Biblia los limita a una congregación local en pluralidad de
ancianos, no uno en cada congregación local, tampoco ancianos que supervisen
varias congregaciones al mismo tiempo (Hechos 14:23; Tito 1:5).
Los miembros de la iglesia deben tener buenas actitudes con
los ancianos “Obedezcan a sus pastores y sujétense a ellos, porque ellos
velan por sus almas, como quienes han de dar cuenta. Permítanles que lo hagan
con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para ustedes.”
(Hebreos 13:17/LBLA).
Es interesante recalcar que el texto está mencionando la palabra “sus” que indica que es un pronombre personal, en segunda persona, Genitivo, plural. Esto quiere decir que no es a cualquier persona si no a aquellos que son sus ancianos y están dirigiendo en la congregación local donde cada uno es miembro.
La palabra “obedezca” es una orden, escuchar, obedecer, cumplir y tener confianza. (Thayer), no es una opción es una orden. La palabra “sujétense” es someterse (Strong). Este texto deja claro que es una orden que todos los miembros estemos bajo sujeción y tengamos una buena actitud.
La palabra “No Quejándose” indica estar intransitivamente, suspirar,
murmurar, rezar de manera inaudible: con pena, gemido, rencor, suspiro. Al
contrario de estar alegres con ellos. Este texto nos deja claro la actitud que
debemos tener.
La Biblia no enseña un solo pastor en una iglesia local, no enseña el rol de las pastoras tampoco. Recordemos el dicho que dice: “existe un hombre que es doctor y es casado, pero no quiere decir que por que él es doctor su esposa sea doctora, de la misma manera las esposas de los pastores no son pastoras”
La Biblia no establece por ningún ángulo que las mujeres puedan ser pastoras, ni enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, más bien da un mandamiento prohibitivo en cuanto a este tema (1 Timoteo 2:12).
Mi intención no es querer entrar en una discusión o polemizar, mucho menos
cuando la verdad es muy clara, solo debemos ir a ella y notar a nuestro
alrededor que existen "iglesias" que en realidad son sectas,
denominaciones donde están en contra de la voluntad de Dios y huir de ahí, así
como yo lo decidí en algún momento para ser miembro de la iglesia de Cristo.
Los diáconos son presentados en la Biblia como siervos, quienes ejecutan las órdenes de alguien más, osea los ancianos.
Ellos
también deben cumplir ciertas cualidades, ser probados y ser supervisados
únicamente por los ancianos, si no hay ancianos, ellos no pueden realizar este
rol. En (1 Timoteo 8-13) encontramos una lista de sus cualidades o
requisitos que ellos deben tener, son un grupo en específico, con una
designación en especial y su trabajo es servir.
Aquí no estamos hablando de todos los miembros de la iglesia por dos simples y sencillas razones: los requisitos no lo tienen todos y deben ser puestos a prueba. Ellos deben guardar el ministerio de la fe con limpia conciencia, una fe sincera, ser limpios de conciencia.
Ellos deben mantener la
sana doctrina también. Ellos “hombres” es a quienes se refiere como diáconos,
cuando el texto habla de mujeres hace referencia de cómo deben ser sus esposas,
pero el rol que el texto en su contexto nos muestra es a varones.
“De la misma manera, también los diáconos deben ser
dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias
deshonestas, sino guardando el misterio de la fe con limpia conciencia. Que
también estos sean sometidos a prueba primero, y si son irreprensibles, que
entonces sirvan como diáconos. De igual manera, las mujeres deben ser dignas,
no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Que los diáconos sean maridos
de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus propias casas. Pues los
que han servido bien como diáconos obtienen para sí una posición honrosa y gran
confianza en la fe que es en Cristo Jesús.” (1 Timoteo 3:8-13).
Los evangelistas son presentados en la palabra de Dios en
diferentes textos y de muchas maneras. Ellos son hombres que son heraldos de la
verdad, anuncian buenas noticias, proclaman el evangelio de forma pública.
Además de esto podemos ver como la palabra de Dios muestra características que
son importantes para estas personas, pues son portadores de la palabra de Dios.
Ellos deben ser diligentes en lo que hacen, prontitud y seriedad (1 Timoteo 4:15), en el caso de la exposición de la palabra de Dios. Sin duda alguna debe ser una característica muy importante, ser diligente y preciso a la hora de exponer la palabra de Dios, que sepa cómo debe trazar la escritura y compartirla a otros.
Debe utilizar la palabra con toda precisión
para ser aprobado delante de Dios y no avergonzado (2 Timoteo 2:15).
La manera en que vive un heraldo, su conducta da mucho que hablar, si una persona tiene un mal comportamiento es probable que su ejemplo afecte lo que hace y sea inconsistente con lo que profesa. Por lo tanto, la Biblia demuestra la importancia de ser una persona ejemplar. Cuando el apóstol Pablo le dice a Timoteo “antes, sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.” (1 Timoteo 4:12).
Pablo le hace saber a Timoteo que debe tener cuidado de cómo vive, pero también de la instrucción, no moverse de la sana doctrina. Para ello el estudio constante de la verdad es necesario y perseverar en la verdad.
Un evangelista cuidará
de su manera de vivir tanto de la instrucción, porque sus propósitos son muy
evidentes; su salvación y los que escuchan. Un predicador del evangelio tiene
una gran responsabilidad; su alma y la de otros. Si un evangelista no se cuida
y mucho menos la instrucción pone en peligro su alma y la de los demás (1
Timoteo 4:16).
Los evangelistas tienen un gran trabaja; El compartir la palabra a las personas para que obedezcan y sean salvos, nutrir la congregación en la verdad, nombrar a los ancianos, defender la fe por encima de todo (1 Timoteo 1:3; 3:1-7; 2 Timoteo 4:1-2; Tito 1:5;2:1).
Realmente tenemos
muchos textos para hablar de cómo deben ser y lo que deben hacer, porque su
labor es muy importante, siendo la exposición de la palabra de Dios un punto
muy enfático de lo que deben hacer.
Todos los miembros de la iglesia, en cada congregación son importantes, sin excepción alguna, y ninguno es más que otro. Podemos ver las grandes palabras que él apóstol Pablo les dice a los cristianos que estaban en Roma (Romanos 12:4-10).
En contexto bajo consideración podemos ver que
se menciona dones milagrosos (solo en el siglo primero de la iglesia) es lo más
probable que no todos tenían para ese momento. Uno de los propósitos del
apóstol Pablo era llegar a Roma para impartirles algún don espiritual, por esta
razón llegó a esta conclusión (Romanos 1:11).
Pablo involucra tanto dones milagrosos, como todo lo demás que se hace y se aprendía de manera milagrosa por medio de la revelación. Muestra la manera de cómo ellos debían hacer las cosas bien, ellos no sabían hacer nada de eso, sino por medio de la revelación que habían recibido.
Aunque
algunos de ellos tenían los dones milagrosos, debían elegir hacerlo bien, de lo
contrario Pablo no diría cómo tenían que hacerlo. El texto implica que ellos no
eran privados de su libre albedrío, así como también lo hace a los hermanos en
Corinto (1 Corintios 12:1; 14:1). Cada miembro es parte del cuerpo que
es la iglesia, y todo lo que haga debe hacerlo bien.
Sabemos que no hay dones milagrosos el día de hoy, pero … cada miembro de la iglesia sigue siendo importante. No existen miembros que sean útiles y miembros que no lo sean, todos somos útiles en la obra del Señor, pero no debemos hacer nada para agrandarse o creerse más que otros, sino que lo que cada uno tenga debe ponerlo al servicio.
El darnos unos a otros y no
creyéndonos más que otros. Por lo tanto, todo lo que somos y todo lo que
tenemos, debemos hacerlo con alegría. Todos los que hemos obedecido al evangelio
y somos parte de la iglesia, como miembros de un solo cuerpo, bien unidos vamos
a tener trabajo que hacer, vamos a tener que avanzar y no quedarnos de brazos
cruzados (1 Corintios 15:58).
Existen algunas características que la organización de la
iglesia no tiene y no aparecen en ninguna página de la Biblia; no existen
vicarios, no existen mediadores entre Dios y los hombres (solo hay uno, 1
Timoteo 2:5), no existe el mandato de un pastor en una congregación local,
no existen co-pastores, no existen pastoras y mucho menos a mujeres enseñando y
ejerciendo dominio sobre los hombres (1 Timoteo 2:8-15).
La organización de la iglesia tiene autonomía
La palabra autonomía se puede decir que es autogobierno o gobierno propio. La palabra autonomía no aparece en la Biblia, pero la palabra “cada” si (Hechos 14:23; Tito 1:5). Esto nos indica que cada congregación trabaja por sí misma, pero cada una sujeta a la palabra de Dios en doctrina y práctica, más que todo es en asuntos de conveniencia u opinión y su supervisión es que cada una trabaja.
Aunque ya lo mencionamos,
los ancianos en los textos escritos nos muestran que son puestos para trabajar
supervisando en cada congregación, es el patrón bíblico que en cada
congregación local exista un cuerpo de ancianos.
La información que tenemos con base a los textos aportados
es que se infiere que cada congregación de la iglesia de Cristo es autónoma una
de la otra, no existe una congregación central, o una supervisando a otra por
ejemplo. Veamos un texto que aunque nos esté hablando más acerca de los
ancianos se puede notar la autonomía.
“Por tanto, a los ancianos entre ustedes, exhorto
yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también
participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoreen el rebaño de Dios
entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como
quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco
como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando
ser ejemplos del rebaño” (1 Pedro 5:1-3).
La palabra “entre” es clave para entender este punto, en griego es “ἐν” esto es una preposición primaria que denota la posición (Strong). La posición es adentro, esto excluye los que están afuera, los que se reúnen en otra congregación. Esto excluye que los ancianos tampoco tienen permiso o autoridad en varias congregaciones al mismo tiempo.
Tenemos el sustento Bíblico con más amplitud en (Hechos 14: 23)
donde encontramos la información que dice que le “designaron ancianos en
cada iglesia” ¿Cómo hay varias iglesias? ¿no es solo una? Aquí se está
refiriendo a las iglesias locales.
La autonomía no nos dice una congregación madre, una iglesia central, un grupo de ancianos supervisando tres congregaciones. Dios siempre nos ha mostrado orden y sabiduría, para cada área en esta vida.
La autonomía es parte de la sabiduría de Dios para con nosotros. Por otro lado, la palabra “cada” que es usada para entender la autonomía de cada congregación local, no nos inclina a una balanza de total prohibición para no ayudar a miembros de otra congregación local o toda la congregación.
Tampoco mencionar un error a
los hermanos con el objetivo que cambien o por última opción, exponer su error
si fuese el caso para que otros hermanos sean informados (2 Corintios 11:9;
Hechos 15:1-2, Gálatas 2:14).
Podemos quedar satisfechos todos los que somos de la iglesia de Cristo, porque sabemos que la organización de la iglesia es verdadera.
Es esto una razón mas del por qué soy miembro de la iglesia de Cristo, pues tiene una sola cabeza que es Cristo, tiene una estructura y cada congregación local es autónoma, pero cada una debe tener apego a la Biblia sin duda alguna. Espero la información sea útil para todos y puedan reconocer la verdad en esta área también. Dios les bendiga.
Referencias
Thayer, J. Henry. (1889). léxico griego-ingles del NT. NY. H&B.
Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario. TN: Caribe.
Jackson, Wayne. (2021). "Autonomía congregacional: no es un escudo para el error". ChristianCourier.com.
R.C Bell. (1957). Studies in Romans. Austin, Texas.
Taylor, Robert jr. (1995). Studies in first and second Timothy, Titus, and Philemon. TN.
Wharton, Edward C. (1998). La iglesia de Cristo, la naturaleza distintiva de la iglesia del NT. TX.
Correo: stevenmsidc@gmail.com

Comentarios
Publicar un comentario